Agotamiento y emociones que nos superan
Estamos llegando a la mitad de año y alcanzamos un buen recorrido en nuestras trayectorias laborales y profesionales.
En algunos casos esto puede traer consigo un cansancio muy alto. Muchas veces, cuando los ámbitos en los que nos manejamos hay tensión o contextos desfavorables se pueden presentar situaciones como la comúnmente conocida como «burn out». Si sabemos manejar nuestras emociones para que ellas no nos manejen a nosotros podemos hacer grandes cambios en nuestra perspectiva.
Mal de este siglo, el síndrome tiene tres características que el Dr. Daniel López Rosetti, psiquiatra y presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés, define: «El agotamiento emocional: el paciente se siente sobrecargado por las personas a su alrededor y genera recursos emocionales disminuidos, dificultad para seguir trabajando o prestando un servicio. La despersonalización: asume conductas deshumanizadas, automáticas, estereotipadas y disociadas, alejándose del otro como en un intento por terminar con el agotamiento. Clasificando a las personas en categorías y no como personas individuales, como mecanismo de defensa. Sensación de bajo logro personal: tiene un sentimiento negativo de sí mismo, baja autoestima, es indiferente y disminuye su contacto con la gente o busca cambiar de trabajo». (Fuente Diario La Nación: https://www.lanacion.com.ar/1500335-burnout-el-sindrome-del-quemado)
Hace un tiempo venimos pensando con otros colegas en la necesidad de poner de manifiesto el papel trascendental que juegan las emociones y las posibilidades que nos otorga la manera en que las controlamos (o no) en nuestra vida cotidiana.
Se ha vuelto algo cada vez más importante en un mundo donde una imagen, una palabra, una forma de decir las cosas puede afectarnos de modos imprevistos, nunca antes pensados. Un jefe que nos maltrata, un compañero que no colabora en la tarea, una pareja que no actúa como lo esperábamos, un amigo que nos decepciona.
Acciones muy pequeñas o más grandes pueden derivarse en procesos de frustración, cansancio, enojo, depresión.
Si aprendemos a sobrellevar mejor nuestras emociones y que no nos pasen por encima como un torbellino podemos llevar un camino de aprendizaje con menos efectos colaterales para nuestro cuerpo y nuestra mente.
El coaching y la Programación Neuro Lingüística contemplan ejercicios, técnicas y herramientas para ayudarnos a realizar esta transformación en nuestros hábitos y comportamientos diarios.
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